Acrofobia y victoria sin Kondogbia (3-2)

La racha del Valencia sigue su curso y ya encadena 7 partidos en los que no se conoce el significado de la palabra derrota. Sin embargo, el domingo se juntaron dos factores clave en el campo: llegaba un equipo peligroso por arriba y uno de los dos sistemas antiaéreos de Marcelino estaba en la grada sancionado. Tanto Zaza como Kondogbia están siendo piezas clave para la defensa en este aspecto. Sin uno de ellos, era de agradecer que Ziganda dejase en el banquillo tanto a Raúl García como a Aduriz. Tanto fue así que, en la primera mitad y sin su mejor recurso, el Athletic fue poco efectivo. El Valencia ganó el 70% de sus duelos aéreos, Simone fue de lo mejor jugando de espaldas -surtiendo a Rodrigo- y Mestalla se fue 2-0 al descanso con una notable sensación de solidez. Al no ser un nueve puro, Iñaki Williams no fijó a los centrales y dio facilidades a los blanquinegros a la hora de defender transitando. Además, el trivote formado por San José, Iturraspe y Vesga no ayudó en demasía tampoco. Luego todo cambió…

Duelos aéreos vs Ath
Diferencia entre los duelos aéreos en la primera y la segunda mitad. Primero se impone claramente el VCF; después el ATH gana y está cerca de remontar (infografía: Squawka)

El técnico asturiano alineó una línea de 4 eminentemente interior y creativa. Soler adoptó el rol secundario que tenía Medrán cuando jugó en pretemporada: lo hizo fácil y dio fluidez a la distribución con un 91% de acierto en el pase. Pero a diferencia de otros encuentros, un Valencia que mediaba 21,2 tackles por encuentro sólo llegó a 14 ante los bilbaínos. Sumado esto a la entrada de las dos torres y a la buenísima actuación de Iñigo Córdoba (fue el mejor de su equipo), había que sufrir para ganar. El equipo pasó de ese anterior 70% a ganar sólo un 20% de sus duelos por alto en la segunda parte. Los dos tantos encajados fueron pizarras similares: centros al segundo palo. Primero Gayà no pudo con la genial maniobra de Aduriz, después Zaza pierde la marca de Raúl García (y Neto no sale) y por último Laporte la estrelló en el larguero. Por suerte, entre uno y otro Rodrigo demostró de nuevo que es el futbolista más inteligente y pícaro de la plantilla jugándosela a Kepa por segunda vez. 3-2 final. El 1-O se cerró con Cataluña pidiendo democracia y con Mestalla soñando con la Champions.

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