Sobre las espaldas de Murillo (3-0)

Y así, como si no pasara nada, el Valencia volvió a ganar. Esta vez, 3-0 a uno de los equipos mejor trabajados defensivamente en toda la liga española. Lo hizo sin brillantez y, hasta el final de la primera parte, sin merecimiento alguno. El Leganés fue superior en Mestalla durante demasiado tiempo: impidieron la correcta fluidez del rival cerrando bien los pasillos centrales (desactivaron a Rodrigo, que tuvo un porcentaje de posesión similar al de Montoya -2,9%-, entre otras cosas) y dañaron al Valencia encontrando a Beauvue al espacio. La sensación, pese al triunfo temporal gracias al gol de falta de Parejo, era extraña. Sin embargo, mientras el resto de rivales habitúa a bajar su rendimiento con el paso de los minutos, el equipo de Marcelino siempre suele mantenerlo. En las malas, todos arriman el hombro; en las buenas, te matan hasta sin querer. 

murillo
El partido de Jeison Murillo en aspectos puramente defensivos: 4 entradas, 4 intercepciones, 8 despejes, 10 recuperaciones y sólo 2 faltas cometidas. (Imagen/ MARCA)

Y tanto en las malas como en las buenas, el Valencia se sostuvo gracias a su sobresaliente pareja de centrales. En especial, hoy hay que centrarse en el colombiano. Jeison Murillo no dio alternativa -más allá de un fallo en un despeje en el que a Neto se le apareció la virgen- a que el Leganés se metiese en el partido. Sus cifras hablan por sí solas. Murillo fue el jugador del partido que más tuvo el balón (9,7%) por encima de Parejo (9%) y fue el que más pases (95) dio con un mayor porcentaje de precisión (95%). Fue el futbolista que más duelos aéreos ganó (4) junto a Ezequiel Muñoz, el que más despejes realizó (8) y el que más intercepciones consiguió (4) junto a Szymanowski. Además, fue el jugador que más entradas acertó (4) sólo por detrás de Parejo (7), Gabriel Pires y Diego Rico (5). Fue decisivo a varias alturas, tanto en bloque bajo defendiendo al borde del área como cuando el bloque adelantó líneas. Eso quería Marcelino: centrales capaces de abarcar y adaptarse, completos. Y que no haya pareja titular fija tiene su parte buena y su parte mala, pero ante todo demuestra la competitividad que hay. Se echaba de menos.

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