Zaza, Kondogbia y una cuestión de dinámicas (2-1)

Es bueno empezar con un dato de Pedro Martín (Cadena COPE): este Valencia C.F., con 10 victorias, 4 empates y una derrota, es el mejor de la historia en la jornada 15. El Celta llegaba dispuesto a aprovechar la primera derrota del equipo che la semana pasada ante el Getafe, pero es complicado puntuar en Mestalla aun mereciéndolo. Y es que la primera mitad demostró que el equipo de Unzué iba a dar mucha guerra. Para explicar el teórico plan de Marcelino tenemos que fijarnos en el dato de la posesión: antes de anotar Zaza el 1-0, el Valencia tenía un 47,3%; tras esto, bajó hasta el 28,6%. La gráfica alcanza su punto álgido desde -aproximadamente- el minuto 9 hasta el minuto 26, donde el equipo local llegó a acaparar el 60,6% de la posesión. Seguramente, este tramo de mayor cuota de balón fue el mejor en cuanto a generación de ocasiones. Entre Gayà, Pereira, Parejo y Zaza (que tuvo uno de sus mejores ratos desde que viste la camiseta blanquinegra) lograron asentar el balón arriba para hacer sufrir a los vigueses que, sin balón, son mucho menos. Cierto es que, cuando conseguían salir, Maxi y Aspas sembraban el pánico al contragolpe, pero no llegaron a transformar ninguna. También tuvieron sus ratos de ataque posicional en lo que Sisto, entre otros, le puso un balón a Aspas en la cabeza para obligar a Neto a hacer la parada de la semana. Cuestión de dinámicas. 

El partido de Kondogbia ante el Celta de Vigo: 13 recuperaciones, un pase clave, 3 regates completados y 4 faltas recibidas, entre otros. Infografía/MARCA

La segunda mitad ya tomó un color más habitual con los visitantes dominando el partido y el Valencia agazapado atrás. Sin embargo, y ésta es una de las cosas de las que se ha lamentado Marcelino en rueda de prensa, el equipo recibió un gol nada más salir. Una mala salida, un par de rebotes y el delantero de Moaña sólo tuvo que empujarla. Seguramente, a raíz de esto, el partido debió acabar en empate. 3-5 en disparos, 3-2 en disparos a puerta y pocos datos reseñables que puedan demostrar la superioridad de uno sobre otro. Kondogbia hizo una enorme segunda parte en lo referido a aguantar y recuperar: completó 3 regates (el que más) y 3 tackles (el que más junto a Parejo). Pero Nacho Gil apareció e hizo que el ‘Tucu’ Hernández hiciese un penalti tonto y light. Parejo, de milagro, 2-1. Lo dicho, cuestión de dinámicas. Los últimos 10 minutos son un reflejo de la mentalidad competitiva y responsable que está formando el entrenador asturiano en los suyos: intensidad y, sobre todo, cabeza. Entre todos lograron enfriar el partido en lugar de intentar hacer el tercero. Y 3 más, como si fuera fácil.

Fotografía: José Jordán (AFP)/ Getty Images

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