Perder tras 21 disparos y 33 centros al área (0-1)

La mala racha (que no crisis; distingamos) del Valencia C.F. llega en buen momento. Porque hay que asumir que iba a llegar tarde o temprano. El tema era cuándo y por qué. Las 3 derrotas en 4 partidos les llega con un colchón suficiente como para empezar 2018 como terceros clasificados. Además, tanto Marcelino como la plantilla tienen ahora quince días para corregir errores y enderezar el rumbo. El parón navideño les permitirá coger el aire que les falta ahora mismo. Porque si aquí dije que la victoria contra el Celta de Vigo fue una cuestión de dinámicas, la derrota ante el Villarreal es la cara contraria de una misma moneda: todo lo que pudo salir mal, salió mal. Lo dijo Marcelino en rueda de prensa, que él cree que el juego no ha empeorado sino que era cosa de la efectividad en las áreas. Y no le falta razón. El Valencia, que está mediando 12,7 disparos por partido, realizó 21 frente al Submarino. El Valencia, que tiene una media de 2,1 goles por encuentro, ha anotado 3 en los últimos 4 choques de liga. Pero, ¿qué razones explican este bajón repentino? A mi entender, la causa principal la protagonizan dos nombres: Gonçalo Guedes y Carlos Soler, dos bandas muy distintos a sus sustitutos en el banquillo. Jugadores que vienen sobresaliendo por la intimidación mediante conducciones, por las transiciones y por ser los dos mejores generadores de ocasiones del equipo. Jugando ambos como titulares, el Valencia no ha perdido ni un partido. Se lesionó el luso y el Getafe cortó la racha; hizo lo propio el canterano y los ches perdieron en Eibar y ante el Villarreal. No es coincidencia. El equipo de Marcelino potencia y depende de sus alas para generar un mayor caudal de peligro. Sin ellos, el Valencia pierde (sumado entre ambos): a sus dos mejores asistentes en lo que va de campeonato (9), 2,9 regates completados por partido de los 9,5 totales del colectivo, 2,7 de 9,4 pases clave y 3,1 disparos de los 12,7 ya mencionados. Es decir, el bloque pierde contundencia arriba. Y eso lleva a Marcelino a retocar el plan inicial… 

21 disparos del Valencia, 0 goles. Imagen/ Squawka

Las principales alternativas que tiene la plantilla para suplir a los dos mencionados son Andreas Pereira y Nacho Gil, dos buenos futbolistas que no pueden hacer lo que hacen los titulares, ya sea por nivel o por características. Si no tienes las piezas de un puzzle, tienes que cambiar el puzzle. Y en las derrotas que lleva el Valencia se aprecia un cambio de gestión en la primera y segunda mitad. Antes, lo normal era ver al equipo ceder la posesión, asentarse desde lo defensivo y golpear cuando los espacios se generen (ahí es donde Guedes marca la diferencia). Sin embargo, y centrándonos en el partido que nos atañe, los blanquinegros gozaron de un 58,5% de balón en la primera parte cuando lo básico era que no corrieran Bacca y Bakambu. La primera y única que tuvo el colombiano cayendo a banda y buscando la espalda de Montoya, la metió a pase de Fornals. ¿A qué se debe este cambio? Si el Valencia ha mediado un 48,5% de posesión y le ha ido bien, ¿por qué ante Getafe y Villarreal trató de dominar de este modo (lo de Eibar fue otra historia, otro contexto)? Especialmente ante rivales que dominen tan bien estas lides. Pese a todo, los locales merecieron mucho más de nuevo. Al final, se trata de que la pelotita entre. El Valencia está haciendo por que así sea, pero ha habido días mejores. El planteamiento ofensivo fue bueno: se buscó la entrada y superioridad por bandas con Lato-Guedes y Montoya-Pereira. Se consiguió, pero no entró.

33 centros del Valencia (3 del Villarreal), 0 goles. Imagen/ Squawka

Fotografía: José Jordán (AFP)/ Getty Images

¿Te ha gustado? ¿Quieres compartirlo?
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
0Share on Google+
Google+
0Email this to someone
email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *