Acelerar en el momento exacto (2-1)

El Valencia C.F. ha brillado al contragolpe en partidos como el 4-0 al Sevilla o el 2-3 en Anoeta, pero aunque a veces pueda parecer lo contrario, la idea inicial de Marcelino no ésa, al menos en estos últimos encuentros. El conjunto che venció al Girona promediando un 59,6% de posesión al final del choque (y un 67,4% en la primera parte). Es imposible que un equipo pretenda basar su estilo en el contraataque con estos niveles de dominio a través del esférico. Pensaba, personalmente, que esto podía suponer un pequeño problema y una contradicción acorde a los jugadores que forman la plantilla, pero nada más lejos de la realidad. Se puede y se debe. Pero entonces, ¿a qué juega este equipo? Este equipo juega a acelerar en el momento exacto. Parejo y Kondogbia, dueños del centro del campo, se hicieron con el control y no lo soltaron en casi todo el partido. Ambos acabaron con 158 pases de 485, lo que supone el 32,5% del total del Valencia. Pero para que los engranajes giren lubricados, el emisor necesita un receptor que sepa dónde recibir y qué hacer en la situación en la que lo haga. Ahí entran Rodrigo y, en especial ante los albirojos, Gonçalo Guedes. Los dos cumplen a la perfección sus papeles. El primero da una solución entre líneas, gira al contrario y genera ventajas para su equipo. No luce si no te fijas, pero es clave. Guedes tiene órdenes más simples: hazlo, porque puedes. Si no recibe con espacio para correr, desborda hacia fuera. Si no, hace la conducción en diagonal para desordenar al rival, la suelta, aparece por la otra banda y genera el caos. Y todo en la zona caliente del contrario. Marcar diferencias es su mayor virtud

Total de pases de Parejo vs. Girona (88). (Imagen: Squawka)

Parejo esposó al Girona con sus pases y su 11,3% de posesión; Guedes lo metió en la jaula a empujones. El balón parado de los catalanes no fue suficiente para sacar puntos de Mestalla, pese a que remataron casi cualquier balón que llegó, demostrando que es el aspecto más trabajado de Pablo Machín. Y por fin el Valencia consiguió culminar una remontada, importante sobre todo para retomar la buena dinámica y la confianza en el trabajo diario. El rival sólo tuvo la ocasión de dominar durante los 15 primeros minutos, en los que aprovechó una buena acción de Mojica para anotar el 0-1 de un Portu (de cabeza, claro) de notable alto. A partir de ahí, sólo hubo dos colores: el blanco y el azul. Neto, pese a otra estatua (justificada esta vez, todo hay que decirlo), volvió a salvar puntos. Nacho Vidal completó un partido de aprobado, especialmente en ataque, donde se mueve con bastante soltura; Pereira aumentó su movilidad y su peligro. Lo cierto es que, más de un mes después, a Marcelino le volvió a salir un partido prácticamente redondo.

Fotografía: Valencia Club de Fútbol

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