La noche de Vietto en el partido de todos (4-0)

De la previa se podía presumir una victoria, más aún al conocer el once inicial de Paco Jémez sin Viera. La U.D. tiene otros problemas más graves que la Copa del Rey ahora mismo. Partiendo de esa base, había que jugarlo. Marcelino partía con una alineación similar a la de la ida, a excepción de Garay y Mina. Aquella primera mitad fue mala por parte del conjunto che, llegando el conjunto amarillo a adelantarse en el marcador. Sin embargo, este Valencia ha vuelto a coger impulso. Tras la gran segunda mitad en Gran Canaria y la remontada ante el Girona, este equipo vuelve a dar las mismas sensaciones que en los primeros 4 meses de competición. El regreso de un Guedes rodado o el nuevo fichaje de la entidad son dos de las razones que lo explican. Hoy no estaba el luso, pero sí estaba Vietto; también Nacho Gil y Pereira frente a otra oportunidad para coger algo de peso. Y Maksimović dispuesto a seguir demostrando que tiene nivel. Y Lato para volver a reafirmarse. Pues bien… todo salió incluso mejor de lo que imaginaban las expectativas más favorables. Todos acariciaron o sobrepasaron con creces el notable. Y precisamente lo importante, más allá de esa victoria más o menos esperable, era volver a la dinámica positiva (aprovechar para poner la bicicleta cuesta abajo), las formas, las sensaciones. La debilidad defensiva de Las Palmas ayudó a retomar automatismos y estados de ánimo. No hay mejor noticia. 

Andreas Pereira cuajó su mejor partido -hasta la fecha- con la elástica blanquinegra. Hizo gala de su teórica jerarquía para combinar y desbordar desde la banda derecha, además de trabajar muchísimo en la presión tras pérdida. Se fue con una asistencia, pero se pudo ir con más. Marcelino planteó un choque de dominio total para evitar sustos innecesarios. Ante la falta de confianza de los isleños, ir a presionar arriba terminó de matarles. Kondogbia y Maksimović (golazo incluido) se encargaron a la perfección de determinar la altura del equipo. Ambos fueron protagonistas secundarios en una orgía ofensiva que ellos mismos provocaron. Nacho Gil se movió muy bien y pudo anotar en dos ocasiones, pero una fue fuera y otra al muñeco. A Zaza (un delantero referencia) le poseyó el espíritu de Messi en un par de ocasiones. Regaló un gol que no entró tras un jugadón, se lució técnicamente y fue protagonista del tanto que abrió la lata. Por último está lo de Vietto. El argentino es un desahogo entre líneas, un jugador autosuficiente capaz de abrirse el espacio con el balón en los pies. Combina en estático y contragolpea con naturalidad, La única duda que había con él la ha disipado en 66 minutos con un hat-trick histórico y de bellísima factura. Luciano suma un recurso que, de salir bien -como así parece-, obliga al Valencia C.F., más aún si cabe, a pelear por todo a lo que pueda aspirar. 

Fotografía: Valencia Club de Fútbol

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