Sin timón y en río revuelto (2-1)

Había que rotar. Los dos partidos importantes llegan la semana que viene: unos cuartos de final que no se pueden perder y una visita del Real Madrid para mantener el colchón de puntos de la UEFA Champions League. En la visita a Gran Canaria, visto esto y la situación de la U.D. Las Palmas, había que rotar. El Valencia sólo ha empezado dos partidos sin mediocentro organizador en el once; ambos han sido contra el mismo equipo. Primero, en el partido de ida de octavos (1-1) donde tuvieron que salir Parejo, Guedes y Rodrigo en la segunda parte a solucionarlo; segundo, en esta jornada 20 de liga. El Valencia C.F. ha cuajado su peor partido de la temporada con mucha diferencia del siguiente. Durante la primera mitad, gracias a la igualdad numérica y a la conexión Kondogbia-Rodrigo, el conjunto che pudo solventar la papeleta de la sanción de Parejo con cierta dignidad grisácea. Ambos eran los únicos jugadores teóricamente capaces de eludir la intensa presión planteada por Jémez girándose o, en definitiva, aportando las gotas de criterio que echó tanto en falta el equipo. Porque, ante una presión tan agresiva como la de Las Palmas, son necesarios jugadores, habitualmente más inteligentes que la media, que sepan dónde dar un pase rápido para que esa presión se les vuelva a favor. Como en el judo: aprovechar el impulso del contrincante en favor de uno mismo. Sin Parejo en el campo, sólo Rodrigo es capaz de hacerlo. Y lo intentó, y le salió, e hizo una muy buena primera parte siendo el mejor de los suyos, pero Mina tuvo tres claras y metió sólo una. Maksimović y Nacho Gil también tuvieron sus acercamientos hasta el borde del área, pero mansamente culminados. Terminó 2-7 en disparos a puerta, pero 1-1 en el luminoso. 

Rodrigo Moreno fue la pieza clave del Valencia en la primera mitad, el único capaz de esquivar la presión rival y dar criterio a los ataques del equipo. Dio 4 pases clave. [Imagen: Squawka]

El dato clave para entender la importancia de Parejo hay que buscarlo en la comparación: el Valencia tiene un 79,9% de precisión en el pase en la competición liguera y da 413,7 pases de media por encuentro. Ante la U.D., el bloque de Marcelino tuvo un 69% de precisión en el pase y dio 331 pases en total. Bajó la cantidad y la calidad. Lo que ocurrió en la segunda parte se explica fácil con la expulsión de Gabriel o la salida del jugador hispano-brasileño del campo. El Valencia se quedó sin timón y a merced de la tormenta. Como no podía de ser de otro modo, el barco se hundió y no hizo falta iceberg contra el que chocar. ¿Se cargó Gabriel el partido por una doble amarilla por protestar? Sí, pero eso no quita la hora que había hecho anteriormente el equipo. Ni hacia dónde se dirigía. Las prisas fueron una constante. Nadie puso la calma. La posterior expulsión de Vezo fue la culminación de una noche para olvidar. Ya no por la derrota, sino porque sólo queda Garay para recibir al Real Madrid y Marcelino se verá obligado a inventarse un parche contra un rival directo.

Fotografía: Valencia Club de Fútbol

 

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