Sin artificios y por penaltis (2-1)

El exceso de confianza te hace caer en la relajación. Desde el momento en el que el sorteo emparejó a Valencia y Alavés, el entorno che se ha visto en semifinales antes siquiera de jugar el partido de ida. Ocurrió que, cuando llegó, los de Marcelino recordaron que cualquier equipo te gana si no estás lo suficientemente tenso como para competir al 120%. El conjunto vitoriano fue mejor en el cómputo general, pero salieron derrotados de Mestalla. Cosas del nivel individual de los jugadores, especialmente en el segundo tanto. Por suerte, aquel choque sirvió de aviso a navegantes: la vuelta iba a ser dura. Supongo que nadie esperaba algo tan largo, tan sufrido y tan costoso. Pero el premio eran unas semifinales y había que pelearlo hasta la extenuación. Así fue. Prórroga y penaltis mediante, el Valencia C.F. está a dos partidos de su primera final en la última década (se dice pronto). Y eso que hoy, aunque no hubo exceso de confianza, fueron superiores los de Abelardo durante buena parte de los 90 minutos reglamentarios. El duelo se puede definir fácilmente: Pedraza corriendo hacia adelante, Vezo corriendo hacia atrás y Vietto corriendo a ninguna parte. El primero causó el terror tanto de volante como de lateral. El segundo sostuvo a su equipo, especialmente durante la primera mitad, en las transiciones. Tapó bien su zona e hizo importantes coberturas en la de Gayà. El tercero influyó para mal. La posición de segundo punta es clave en el funcionamiento ofensivo del Valencia porque es el nexo que lo une todo y Vietto sigue aún con mentalidad de delantero centro. Sin lo que hace tan bien Rodrigo, sólo quedan las individualidades. Y el Valencia sólo tiene una. Es por eso que no hubo ocasiones. Ninguno pudo generarlas. 

Llegó el gol de los babazorros. Tenía que ser Munir (por la ley del ex, claro). Para empatar el partido, a modo de desfibrilador, tuvo que entrar Santi Mina. El gallego está haciendo callar, poco a poco, a todos los que dudaban de su nivel. Marcelino parece estar sacando su mejor rendimiento. Ya no sólo marca goles, sino que parece estar mejorando a nivel de criterio y técnica. Por último, Sobrino lo mandó a la prórroga en una segunda jugada del Alavés. Difícilmente controlable. Una prórroga en la que hubo cansancio y miedo a partes iguales. Montoya fue de lo más destacado arriba en esa media hora, para sorpresa del espectador. Pero la desembocadura de este río iba a llegar de la forma más injusta y cruel posible: en los penaltis. Caer eliminado desde los once metros siempre es inmerecido para cualquiera, pero es lo que hay. Jaume empezó lanzándose a su derecha y falló. A partir de ahí, siempre fue a su izquierda y rechazó los lanzamientos de Pedraza y Hernán. Munir le engañó y Sobrino la mandó fuera. Sivera, en cambio, siempre eligió tirarse siempre a su derecha y sólo logró detener un mal disparo de Kondogbia. No es plato de buen gusto para nadie caer así porque significa nadar para morir en la orilla, pero fue una buena muestra del nivel y de la dificultad de esta competición. Seguramente el Alavés no mereció ser eliminado, pero así es la vida.

   Resultado de imagen de alaves png  Pina ⚽️  Pedraza 🧤  Hernán 🧤  Munir ⚽️  Sobrino 
     Resultado de imagen de valencia png   Rodrigo ⚽️  Santi Mina ⚽️  Kondogbia 🧤   Gayà ⚽️  –
¿Te ha gustado? ¿Quieres compartirlo?
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
12Share on Google+
Google+
0Email this to someone
email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *