Zidane no encuentra el interruptor de la luz

Negar que el Real Madrid llega en un mal momento es negar algo difícilmente negable. Para los equipos acostumbrados a vivir de las migajas de los dos grandes esto puede resultar hasta cínico, pero desde la perspectiva de quien optaba al ‘triplete’ en agosto, verse más cerca de la UEFA Europa League que del liderato es complicado. Más allá de resultados, el equipo de Zinedine Zidane ha dado un giro de 180º respecto al final de la temporada pasada. Tras aniquilar a la Juventus (4-1) en la final de la UEFA Champions League era complicado no rendirse a la superioridad de los blancos. Pero tras esto cometieron el error (o la irresponsabilidad) de dejar marchar a jugadores como Morata o James Rodríguez sin traer un sustituto que igualase el listón. Zidane lo fió todo a la BBC, pero Benzema no las mete (y no tiene competencia real), Bale vive lesionado y Cristiano Ronaldo se ha dejado contagiar por la falta de efectividad y de la mala dinámica del equipo. Ronaldo es el jugador que más disparos intenta por partido de toda La Liga (6,7), cifra sólo comparable a Messi (6,1). La diferencia es que el primero lleva 6 goles y el segundo 19. Siguiendo por esta misma línea, el Real Madrid es, de largo, el equipo que más disparos intenta por partido (19,6); luego está el F.C. Barcelona (15,6). El primero lleva 39 goles y el segundo 57. Según Fútbol Avanzado, los madrileños están por encima de la media de la competición en disparos/ goles anotados. Y es que en muchos partidos generan más por inercia que por claridad de ideas. De hecho, uno de los datos más llamativos de toda la competición es que los blancos son el conjunto que más centros al área mete por partido (27), los mismos que la S.D. Eibar y algo menos que la Real Sociedad (24), el Athletic Club (22), Levante, Girona y Málaga (20). Síntoma evidente de un equipo con un talento enorme en el centro del campo, pero sin inspiración, imaginación o rumbo. Kroos, Marcelo e Isco están en el top-20 de futbolistas que más centros intentan por partido. 

El Real Madrid está por encima de la media de la liga en disparos por gol (línea morada). La baja efectividad de sus atacantes está siendo su gran defecto. (Gráfico: Fútbol Avanzado, 11 de enero)

Y en este contexto -el de un Real Madrid siempre peligroso, pero apagado y a ratos previsible– recibe el Valencia C.F. a los de la capital. Un Valencia mermado tras una vuelta de Copa durísima en Vitoria, con sólo un central disponible y con la necesidad de dar la talla en estos próximos 15 días, en los que se juega un buen porcentaje de su temporada (semifinales ante el F.C. Barcelona, recibir al Real Madrid y viajar al Wanda Metropolitano). Marcelino ya no va a poder rotar demasiado, especialmente a sus piezas más importantes. Se ha demostrado que el equipo funciona mucho peor (no directamente no funciona) si Parejo y Rodrigo no están en el campo, es menos contundente sin Gonçalo Guedes en la izquierda (y sin Carlos Soler, que vuelve a la convocatoria tras mes y poco) y es menos seguro sin Garay en la zaga. Este sábado tiene el primer round, la primera de las cuatro finales. Deberá tener especial cuidado con los centros laterales, una debilidad crónica de este Valencia que el Real Madrid seguro que intenta explotar. Parece que Zidane optará por el 4-3-3 y olvidará el rombo, más aún con la importante baja de Isco que restará creatividad y último pase. El emparejamiento Marcelo-Montoya en la izquierda o la productividad de Gareth Bale en la derecha pueden ser los mayores quebraderos de cabeza para el técnico asturiano. Lo que sí es seguro es que los Valencia-Real Madrid, ya sólo por el ambiente, nunca defraudan.

Fotografía: Gonzalo Arroyo Moreno/ Getty Images

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