Víctima de las circunstancias (1-4)

Llámalo lesiones, llámalo cansancio o llámalo miedo a las alturas. Una derrota nunca tiene una sola causa. Por eso el resultado no necesariamente refleja lo visto sobre el terreno de juego. El Valencia C.F. cayó 1-4 ante un Real Madrid inseguro en casi todas las facetas, pero al que el propio Valencia dio alas casi sin quererlo. La inseguridad de los blancos se vio desde el primer momento: poco riesgo en los pases, poca contundencia arriba (sin ocasiones peligrosas en la primera mitad) y con un centro del campo que ni creaba ni destruía (flojo partido de Casemiro). El conjunto che tiene una particularidad: necesita definir su papel desde la previa. Si son claramente inferiores por estado de forma o por dinámica, la competitividad en Mestalla está asegurada. Por contra, si la balanza está más o menos equilibrada (como era el caso), entra el vértigo. En lugar de ir hacia la portería de Keylor Navas como si fuese la de cualquier otro, van con cuidado de no recibir un contragolpe. Y ante los grandes se cumple siempre una premisa: con vergüenza no se les gana. Lo vivido en esta jornada 21 puede considerarse el partido más raro de lo que va de liga para ellos, porque pese al 1-4 no puede decirse que hayan sido inferiores en casi ningún momento. Todo lo contrario. Hubo tramos de dominio que no se veían desde hace años. Pero los detalles siempre suelen definir este tipo de choques. Dos penaltis en la primera mitad (el primero indiscutible; el segundo más que riguroso) es una losa que este Valencia podía incluso levantar, pero esperar que el Real Madrid no despierte si la presa es fácil es de ilusos. De todas formas, se pudo y se mereció. Es lo más positivo que puede sacar la plantilla valencianista de este primer round

El Valencia C.F. dispuso incluso de una ocasión más (9-8) que el Real Madrid a lo largo del partido, pero las circunstancias pesaron demasiado. (Infografía: Squawka)

El factor psicológico fue clave porque evitó que el Valencia llegara pronto al partido. Futbolísticamente, fueron muy superiores en gran parte del encuentro. Prácticamente los mismos disparos (11-13), la misma precisión en los pases (85%-87%), más regates (15-13) y más ocasiones (9-8). Para más inri, el Real Madrid logró cifras más altas en todo lo defensivo (porque estuvo más exigido en ese aspecto): entradas exitosas (14-29), intercepciones (8-21), despejes (11-15), duelos aéreos defensivos (8-9)… Da igual. Aquí gana quien mete la pelotita más veces. Y dejar vivo a los de Zidane es tener muchas posibilidades de dejar tu casillero de puntos a cero. Mina (A.K.A. el trompellot de Pontevedra por Paco Polit) puso rápido el 1-2 para meter a su equipo en el partido. Pero el Valencia volvió a ser víctima de las circunstancias. Marcelino alineó un doble lateral en la izquierda y puso a Guedes en la derecha porque hay que tomar decisiones. Un Guedes que hubiese hecho mucho más daño en su sitio, pero que se fue con molestias al descanso. Entró (regresó) Soler, pero el plan no cambió; sólo empezaron a jugar con calma. Parejo como director y Kondogbia como protagonista principal dieron luz hasta que la bombilla dijo basta. Los cambios volvieron, no sólo a no mejorar al equipo, sino a enfriar el ritmo de un bloque que vive de la incandescencia (cuanto más caliente, cuanto más intensidad, mejor). Pereira y Zaza no mejoraron las prestaciones de Rodrigo y Lato. ¡Ay, las circunstancias!. Las lesiones, la fatiga y una semifinal de Copa contra el Barcelona son, generalmente, incompatibles con vencer a todo un Real Madrid (por mal que esté). Al menos para los mortales. Valorar los ‘y sis’ sólo es poner excusas. Que pase el siguiente.

Fotografía: David Ramos/ Getty Images

¿Te ha gustado? ¿Quieres compartirlo?
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
2Share on Google+
Google+
0Email this to someone
email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *