Minatocracia

Empezó la temporada portando a sus espaldas el escepticismo de gran parte de la afición de Mestalla. Pasado el ecuador de la campaña, ya son muchos los que reclaman su titularidad por delante de su amigo Simone Zaza. Sus números y su rendimiento por fin le avalan. 

Santi Mina sólo ha tenido una forma de demostrar las cosas desde que llegó al Valencia: trabajo, esfuerzo e intensidad preceptos básicos. Se le pueden criticar otros aspectos, pero creo que nadie le puede negar esas tres cosas. Siempre que ha pisado el césped de Mestalla ha presionado y ha peleado cada balón como si fuera el último. Es de agradecer, aunque no siempre ha sido suficiente. A este nivel, no sirven sólo estas características, mucho menos en su posición. Empezó como en banda y nunca terminó de demostrar el suficiente nivel técnico para crecer ahí. El pontevedrés no es un jugador de regate corto, conducción o desborde, pero le sobra corazón, garra y entrega. ¿Dónde adaptar a un futbolista así? Marcelino lo ha sabido desde el primer momento: de delantero. A base de racionalizarle los minutos y de otorgarle siempre contextos favorables, Mina ha ido ganando confianza a base de goles. Y como todo, en el fútbol la confianza en uno mismo es gran parte de la fórmula del éxito. Durante las primeras 12 jornadas, cuando el equipo remaba con la corriente a favor, el punta salía en los últimos tramos y aprovechaba que los partidos estaban rotos para darse un poco de amor propio. En ese espacio de tiempo, aprovechó para anotar 5 goles y para dar una asistencia. Sólo había jugado 3 partidos como titular (Levante, Málaga y Espanyol); el resto se alternó entre 10 y 20 minutos como suplente.

Relación goles + asistencias + penúltimos pases en jugadores con más del 33% de minutos disputados. Mina es uno de los jugadores más productivos de toda la liga española. [Infografía→ Fútbol Avanzado]

A partir de ahí, su efectividad apenas ha bajado. El canterano celeste suma actualmente, entre liga y copa, 12 goles y 4 asistencias en 1.343 minutos, lo que significa producir un tanto cada 84 minutos. La minatocracia ha llegado para quedarse. Uno de los debates que existen en la afición es sobre quién vendería al jugador en caso de llegar una oferta por encima de los 10-15 millones. Para tener una respuesta definida habría que predecir el futuro, claro. ¿Dónde está el techo de Mina? A día de hoy sigue siendo un poco difuso. ¿Es éste o Marcelino aún puede sacarle más jugo? ¿O por el contrario está rindiendo por encima de sus posibilidades reales? ¿Cuánto cuesta ahora mismo Santi Mina? Personalmente voy teniendo claras todas las dudas: si el gallego es lo que estamos viendo (y disfrutando) esta campaña y, en concreto, estas últimas jornadas, siempre tendrá sitio en mi equipo. Un jugador con su pundonor, su oportunismo y efectividad nunca puede sobrar. Aporta brega, colocación ofensiva y juego aéreo. Es un delantero físico que, si sigue aumentando sus condiciones técnicas y sigue manteniendo esta media goleadora, puede ganarse un sitio como titular a largo plazo desde ya mismo. Sólo tiene 22 años.

Fotografía: José Jordán (AFP)/ Getty Images

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