Suficiente con Coquelin (1-2)

El Valencia venció, de milagro, a un Málaga ordenado e intenso que trató de hacerse fuerte en casa para quitarse de encima el farolillo rojo. Estuvo cerca de conseguirlo durante 80 minutos, pero entre Coquelin, Guedes, Rodrigo y compañía fraguaron la remontada. 

Si entendemos la expresión “ser mejor” como conseguir aplicar tu plan por encima del de tu rival, el Málaga fue mejor que el Valencia durante gran parte del partido disputado en La Rosaleda. José González hizo lo que tiene que hacer todo equipo que está en situación de emergencia: ir a lo básico y ser pragmático. Sobre su 4-4-2 enclaustró a los visitantes en su campo y demostró dos cosas. La primera es que, con poco, se puede dominar a un equipo, en teoría, superior; lo segundo, que su armamento ofensivo sigue siendo insuficiente. Los boquerones no consiguieron generar ocasiones en juego corrido. El mayor peligro llegó a balón parado, aunque no tengo claro si fue más ‘pero’ del Valencia o más ‘pro’ malagueño. Al igual que ante el Athletic Club, Marcelino salió sin Zaza (banquillo), Kondogbia y Garay (lesionados), quienes son fundamentales para la defensa de la pelota parada rival. Y los locales dañaron al conjunto che por ahí. Ideye Brown se encontró un balón que pudo rematar con el pie en el área pequeña y metió el 1-0. Y el Valencia remó contracorriente todo el encuentro. De hecho, casi no pudo remar. Constantemente se estrellaba contra un muro y apenas pudo salir de su tercio. Para muestra, un dato: el balón sólo estuvo un 22,5% del tiempo en el tercio blanquiazul. Pese a esto, lograron una posesión ampliamente superior (66,9%), pero en su mayoría inocua.

Coquelin cuajó un partido excepcional. Aquí un gráfico de todas sus acciones defensivas como intercepciones, recuperaciones, entradas acertadas y despejes (OPTA).

Sin embargo, hay un jugador que, en situaciones de presión y de tensión, se siente como pez en el agua. Francis Coquelin cuajó un choque absolutamente sensacional en prácticamente todo lo que hizo. El francés sigue sorprendiendo a los que le conocían (por su buen hacer con los pies, aspecto que apenas mostró en Londres) y a los que no (por su tremenda competitividad en todo momento). El mediocentro realizó 7 entradas exitosas (acierto del 100%), 6 despejes, 5 intercepciones, 53 pases totales (con un 83% de acierto), 6,8% de cuota de posesión individual, 2 regates, 7 duelos aéreos ganados y el importantísimo gol del empate tras un córner de Parejo. Coquelin fue clave en lo anímico y en lo futbolístico. El resto lo hicieron Rodrigo y Zaza saliendo desde el banquillo. Cuando Guedes se juntó con ambos, el Valencia creció y consiguieron generar, tras una gran contra, generar el penalti de la victoria. Un Guedes que fue, además del segundo mejor del partido, totalmente trascendente con 7 regates completados y una asistencia que no llegó a completarse por el citado penalti a Rodrigo. El luso es un demonio al que desencadenan los espacios del contrario, lo cual no resta un nada desdeñable trabajo defensivo. El conjunto blanquinegro encadena dos victorias consecutivas sin demasiado brillo, pero retomando la buena dinámica que abandonó con las semanas de partido y las ristras de lesiones de diciembre y enero. Recuperar la senda era la prioridad de Marcelino y se está recuperando poco a poco. Las sinergias son básicas. Y están en ello.

Fotografía: Jorge Guerrero (AFP)/ Getty Images

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