Marcelino, Setién y un 3-6 en la memoria

Valencia y Real Betis se ven las caras para tratar de alcanzar Europa, aunque cada uno con sus circunstancias particulares y cada uno su Europa particular. Los de Setién siguen afinando un estilo que aún da dolores de cabeza de vez en cuando, pero que otras es para levantarse y aplaudir. Cada maestrillo tiene su librillo, que dice el refrán.

Para la historia quedará ya el 3-6 de la primera vuelta de esta temporada por varios motivos: la contundencia de un Valencia que llegó a ponerse 0-4, la reacción de un Betis que hizo 3 goles en 5 minutos y la posterior sentencia che como si sólo fuera cuestión de querer. Por aquellos tiempos, el equipo de Marcelino se confirmaba como una de las sensaciones de la competición (una semana antes de meterle cuatro al Sevilla) y los de Quique Setién seguían asimilando conceptos con el método del ensayo-error. Hoy ambos se conocen perfectamente. Ya no hay ni trampa ni cartón. El Real Betis llega, en palabras del técnico asturiano, “en el mejor momento de la temporada” y seguramente sea cierto. En los últimos cinco partidos, han perdido solamente el que les enfrentó al Real Madrid. Han ganado a Villarreal, Deportivo y Levante; han empatado contra la Real Sociedad. Más allá de esto, los verdiblancos siguen siendo una máquina imperfecta muy llamativa y bonita de ver. A veces efectiva, a veces no tanto. Son el quinto equipo con más posesión (55%) de la liga, el tercero con más precisión en el pase (84,5%) y tienen la suerte de estar disfrutando de dos jugadores en estado de gracia. Joaquín imparte cada fin de semana una clase magistral de cómo ser mediapunta. No pasan los años. Tiene 36 y está, seguramente, en uno de sus mejores momentos. Un poco más atrás está Fabián, una de las revelaciones de la campaña, haciendo un poco de todo. Es el segundo jugador de su equipo que más pases da sólo tras Mandi y todo lo hace con un criterio enorme y sorprendente. Todo cobra sentido en sus botas. Esto sumado a la incorporación de un potenciador de la marca Setién como Bartra, la irrupción de Júnior Firpo desde el lateral izquierdo o la de Loren en punta, hacen más peligroso y afilado a este Betis.

Un Betis que, sin embargo, siguen demostrando problemas y riesgos innecesarios debido a los dogmas de su entrenador. Unos dogmas y unas directrices perfectamente válidas, pero a veces innecesarias. Suelen cometer un error grave por partido en salida de balón. Al ser el tercer equipo del campeonato que más tiempo tiene el balón en su propio capo (un 30%), esto es más probable que ocurra. Raro es ver un despeje o un balón largo, lo que es sin duda el último recurso de emergencia. Y a veces ni eso. Bartra ha llegado como el líder indiscutible de la zaga desde el primer día. Mejora la salida y la calidad defensiva. Lástima la lesión de Feddal y no haberles visto coincidir. Y el Valencia debe aprovechar todo esto. Al ser preguntado por los estilos de ambos, Marcelino vino a decir que ni les beneficiaba ni les dejaba de beneficiar las formas de los sevillanos. Pero lo cierto es que, si se ejecuta bien, una presión mixta como las que habitúa el conjunto che podría ser clave. Esto es: presionar arriba el mayor tiempo posible e intentar forzar pérdidas para que Guedes, Soler o Mina se diviertan. En el momento en el que los visitantes logren avanzar, claro, defender el bloque bajo y aguantar como bien se pueda es el tema. La inspiración de los cracks no es tan elevada como hace 3 ó 4 meses, pero el Valencia sigue siendo un equipo eficiente y, aunque menos contundente en el área rival, peligroso en todas las facetas.

Fotografía: CRISTINA QUICLER/AFP/Getty Images

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