Rodrigo tiene claro el plan (0-2)

El Valencia se alzó como vencedor del decisivo duelo por la Champions en Sevilla (0-2). Una victoria de mérito, merecimiento y moral. Marcelino volvió a los orígenes y Rodrigo, Kondogbia y Neto desequilibraron la balanza. 

Para los nostálgicos del corto plazo, ayer Marcelino planteó un partido prácticamente idéntico -en forma y resultado- a lo visto en ese primer tramo de temporada en el que el Valencia era prácticamente invencible: bloque bajo y contragolpe. No se buscó la posesión en ningún momento. De hecho, se quedaron con un 38,5% de la misma. No es un dato muy revelador, puesto que lo habitual es que el conjunto che no controle el balón. Pero sí hay una imagen que puede aclararlo: el mapa de calor de Rodrigo Moreno. Normalmente, el hispano-brasileño ejerce de segundo punta llegando incluso a recibir el balón a la altura de los mediocentros si lo pide la jugada. Juega de espaldas mejor que nadie, descarga balones y es el mejor amigo de todos. Sin embargo, ante el Sevilla, Rodrigo fue delantero centro por delante de Zaza, lo que indica qué quería el Valencia: correr. Así fueron los dos goles y así lograron una victoria que puede valer una clasificación para la UEFA Champions League. El italiano, en cambio, realizó funciones de segundo punta de apoyo, restándose protagonismo en favor del planteamiento colectivo. Coquelin partió desde la derecha para ayudar a Gabriel en el lateral derecho, aunque ése fue uno de los mayores focos de peligro sevillistas. Tanto Nolito como Muriel (e incluso Vázquez cuando cayó a ese costado) generaron inquietud y peligro por ahí. De hecho, los locales fueron ligeramente superiores en dominio y ocasiones, pero la precisión fue un aspecto clave que aprovechó el Valencia para irse ganando 0-1 al descanso con un solo tiro a puerta.

El mapa de calor de Rodrigo Moreno, el jugador más adelantado del Valencia en el Pizjuán. El Valencia le explotó al espacio e hizo dos goles (OPTA/ MARCA)

Rodrigo fue el nombre propio, el protagonista destacado. Pero detrás suyo hubo otros dos nombres fundamentales: Neto y Kondogbia. El meta salvó al Valencia en la primera parte realizando varios paradones de mérito, especialmente una de reflejos en el palo corto tras un rechazo. Es necesario que el ex juventino vuelva a ser decisivo y, por suerte, está volviendo a serlo en las últimas jornadas. Por otro lado, el francés -que acabó con más molestias- asistió los dos goles del ariete desde el círculo central (otra muestra más del juego súper vertical de Marcelino en Sevilla), recuperó 8 balones, completó 3 regates y acertó el 86% de sus pases. ¿Cuál es la diferencia entre esta victoria y muchas de la primera vuelta? El nivel de acierto de Gonçalo Guedes (y Carlos Soler). En un plan contragolpeador, el luso era un arma potentísima, diferencial y casi desconocida para los rivales. Fue en ese periodo en el que su nombre saltó a la palestra europea. Ahora que el resto de equipos saben quién es, tratan de anularle. Sumado esto a su menor productividad (sigue dando asistencias, pero apenas marca). El caso de Soler es bastante parecido en este sentido. Sin el nivel de producción de ambos, es complicado brillar tanto como en aquellos tiempos. Pero es normal. No se puede mantener ese rendimiento durante tanto tiempo. No es lo habitual. De todas formas, en las segundas vueltas importa más el fondo que las formas. Y este Valencia ya acumula seis partidos sin perder (cinco victorias y un empate). Todo era recuperar plantilla y descanso. Europa aguarda impaciente.

FotografíaCRISTINA QUICLER/AFP/Getty Images

 

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