Otra cara, otra victoria (3-1)

El Valencia adelantó la Cremà y firmó uno de los partidos más completos de la temporada frente al siempre competitivo Alavés de Abelardo. Restan nueve jornadas para el final de la competición y para regresar a Europa.

La primera mitad del Valencia frente al Alavés fue una de las mejores de la temporada. Y hubiese sido la mejor si el marcador llega a ser definitivo. Pudo serlo fácilmente, pero suficiente con irse ganando de dos al descanso. El bloque de Marcelino fue una orquesta sinfónica a ratos; otros fue rock & roll haciendo retumbar los viejos cimientos del casi centenario Mestalla. Al equipo le tocó llevar la batuta, como era de esperar. Yéndose con un 63,1% de posesión a los vestuarios, el Valencia acumuló 9 key passes (3 de Kondogbia y 3 de Parejo), 7 disparos a puerta, 262 pases (al 86% de precisión), 12 regates y 2 goles. Tener el balón con agresividad y sentido es igual de disfrutable que un partido bien planteado al contragolpe, como ocurrió en el Pizjuán. En dos semanas, el conjunto che ha ganado utilizando dos registros completamente opuestos, lo que demuestra a qué nivel de aprendizaje ha llegado la plantilla en apenas 8 meses de proyecto. Y puede que ya pueda asegurarse algo que, dicho sin contexto, pueda dar miedo: este equipo no tiene una identidad definida. La competitividad es un rasgo, sí, pero nunca puede formar el total de la personalidad del sujeto. Y no tiene identidad definida porque es capaz, precisamente, de adaptarse al rival y a las circunstancias para competir lo mejor posible. Hemos visto planteamientos defensivos con orden numantino, planteamientos de contragolpe letal desde campo propio, de dominio a través de las transiciones rápidas y de posesión. El Valencia C.F., durante esta temporada, es totalmente camaleónico. Lo cual es una grandísima noticia. 

Hasta 20 pases clave completó el Valencia frente al Alavés. Uno de los mejores y más productivos partidos de la temporada. (OPTA/Valencia C.F.)

Los locales estuvieron brillantes y cuajaron un choque completísimo. Dentro de la -casi- perfección, Montoya fue clave en la primera mitad para generar los dos tantos. En el primero condujo el balón para batir líneas de presión, descargó el balón hacia Soler y arrastró a Manu García hacia atrás para permitir la llegada de Parejo, que cocinó el gol junto a Zaza y Rodrigo. En el segundo, provocó la falta después lanzada por el capitán. Kondogbia dominó con pies de hierro e hizo buenas las palabras de su entrenador en la rueda de prensa previa: “No sigo, en gran medida, a los centrocampistas que van con Francia, pero creo que varios de ellos están a un nivel bastante inferior a Kondogbia. Le vimos jugar contra el Sevilla, por ejemplo, y también vimos a Pogba. La diferencia de rendimiento deja pocas dudas”. Rodrigo participó menos de lo habitual, pero volvió a hacerlo con precisión y con un +1 en su casillero particular. Incluso Guedes, quien venía algo deslucido en las últimas fechas, volvió a frotar la lámpara en unas cuantas jugadas. Y también Zaza, con gol y asistencia. “Hemos jugado un primer tiempo extraordinario. (…) Luego, al empezar la segunda parte, encajamos un gol que nos generó ciertas dudas en el aspecto defensivo pero metimos rápidamente el tercero. (…) Yo creo que ahora somos mejor equipo que en octubre. Quizás en algunos partidos no tan eléctricos o tan precisos en zona de finalización, pero en el contexto general somos mejor equipo“, explicó el técnico asturiano al terminar las hostilidades. Razón no le falta.

📸 JOSE JORDAN/AFP/Getty Images

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