Marcelino y Garay dominan Butarque (0-1)

El Valencia conquistó Butarque en un partido mayoritariamente igualado (0-1), pero en el que se impuso Marcelino sobre Garitano en la segunda mitad. El Leganés pecó de falta de ambición y eso al Valencia le sobra ahora mismo.

Intentar atravesar el sistema que alineó ayer Garitano frente al Valencia siempre requiere de dos cosas: ambición y un poquito de calidad. El Valencia está demostrando tener ambas cosas desde agosto y prácticamente toda la culpa la tiene Marcelino. Lo de Butarque lo cambia él al descanso cuando todo parecía abocado a un 0-0 sin merecimientos para ninguno. El Leganés plantó un 5-4-1 de inicio en el que los carrileros tenían la llave para hacer daño; lo que no encontraron apenas fue la puerta. Sólo las llegadas de Gabriel Pires parecieron causar algo de inquietud a Jaume. El problema de esta formación es, de nuevo, la paradoja de la manta: si te cubres tanto los pies, la cabeza pasa frío. Apenas se crearon ocasiones en la primera mitad, más allá de los citados acercamientos. Fueron unos minutos mediocres por parte de todo el mundo en los que Parejo, Soler y Rodrigo cumplieron bastante bien con sus cometidos. La conexión entre el capitán y el hispano-brasileño fue lo más dañino del Valencia. El atacante volvió a poner en jaque al centro del campo pepinero con sus controles orientados, dándole ventaja a los suyos a base de poderío físico e inteligencia. Ambos jugaron bien, pero jugaron poco. El canterano, por su parte, tuvo ratos por dentro bastante interesantes y asistió un gol mal anulado por parte del linier. Ahora que se empieza a cuestionar si jugar en banda le perjudica más o menos, es de justicia decirlo. Al término de los 45 primeros minutos, tanto la posesión como la precisión en los pases (84%) fueron idénticas. Paulista y Garay sumaron 102 toques en total, lo cual define dónde se jugó.

Mapa de calor de Garay entre el 45 y el 61 (momento del gol) vs. mapa de calor de Garay hasta el final del partido. El Valencia adelantó líneas y ahogó al Leganés. [OPTA/ MARCA]

Al salir de los vestuarios la consigna fue clara: hay que ganar porque se puede hacerlo. Desde el 45 al 61, el conjunto che le cedió la salida de balón a los centrales y adelantó líneas para acumular hombres a la espalda de los centrocampistas locales. El Leganés se quedó con cinco defensas y cuatro medios sin apenas posibilidad de salir al ataque. La manta ya no cubría ni una cosa ni la otra; el Valencia tenía calor. Puede verse también en el mapa de pases de Garay, quien asumió más peso para batir líneas. Al final los de Garitano no pudieron con todo. Rodrigo encontró un hueco tras una pérdida debido a esa presión alta y su estado de gracia hizo el resto. El cambio al 4-4-2 no surgió demasiado efecto. Gabriel y Gayà culminaron un partido notable en lo defensivo. Vezo volvió a sufrir en el lateral derecho contra Diego Rico, quien fue uno de los más peligrosos de su equipo. Pero sin una referencia clara (Amrabat no lo es), el Leganés infligió menos daño. Y el Valencia, pese a ser Semana Santa, no perdonó. 

 📸 BENJAMIN CREMEL/AFP/Getty Images

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