580 días

Valencia y Barcelona se ven las caras en el Camp Nou en momentos anímicos totalmente opuestos: unos están a nada de confirmar su regreso a la máxima competición europea, mientras que los otros aún asimilan el desastre acontecido en Roma. ¿Será el invicto en liga un aliciente suficiente para mantener la tensión competitiva?

A Ernesto Valverde sólo le quedan dos cosas por las que pelear esta temporada: la final de Copa frente al Sevilla y mantener el invicto hasta confirmar el título de liga. Lo segundo va a ser complicado, pero llegados a este punto no es descartable. El F.C. Barcelona lleva 370 días sin conocer la derrota en la competición regular. Perdió 2-0 contra el soberbio Málaga de Míchel. Si contamos sólo los partidos de casa, nos tenemos que remontar al pasado 10 de septiembre ¡de 2016!, lo que suma la friolera de 580 días sin caer. Fue ante el Alavés de Pellegrino (1-2) con un once repleto de suplentes. El equipo culé llega ahora en un momento muy bajo de moral tras privarle la Roma de pasar a cuartos de final de la Champions League. Encontrar las razones para salir con todo el sábado va a requerir de un momento de reflexión. ¿Merece la pena salir con todo tal y como está físicamente la plantilla? Rakitić es baja confirmada tras pasar por el quirófano, Busquets llega justo de gasolina, al igual que Piqué (y habría que preguntarle a Messi). Hasta hace poco, se rumoreaba con un doble pivote formado por Paulinho y André Gomes. Todo parece indicar que Coutinho tendrá que tirar del carro de un Barça que, pese a no ser brillante en casi ningún momento de la temporada, ha competido como pocas veces en los últimos años. No ha sido suficiente para sobrevivir en Europa, pero está sobrando en la liga.

Enfrente, el Valencia más solvente y completo de la temporada. Neto, Gabriel, Kondogbia y Rodrigo están en un momento excelso en lo individual. Montoya no va convocado, por lo que, salvo invento de última hora, Vezo será el lateral diestro que defienda las internadas de Jordi Alba. Si hay un momento para plantar la bandera che en el Camp Nou es ahora. Encontrar alicientes para afrontar el partido con garantías competitivas es clave. Marcelino aún tiene argumentos que ofrecer en las pocas jornadas que quedan: la plaza de Champions sigue sin estar matemáticamente conseguida. De todas formas, esta clase de partidos no necesitan alicientes ni presentación. Si este Valencia ya funciona solo (por la dinámica que arrastra), el sábado puede coronar una temporada sobresaliente. Si la afición siempre se jacta de que su equipo molesta es precisamente por este tipo de cosas: cuando nadie lo espera, ni siquiera ellos, aparecen para dejar su sello. Y por si fuera poco, Rodrigo, que está en el mejor momento de su carrera y siendo decisivo, tiene que terminar de cerrar su pasaporte para Rusia. Es aquí y ahora. Si lo saben, lo harán.

 📸 Lázaro de la Peña/ Valencia Club de Fútbol

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