Cosas de jóvenes (1-1)

El Celta de Vigo consiguió salir vivo de Balaídos tras fallar el Valencia varias ocasiones claras delante de Sergio Álvarez. Cuando no acompaña la puntería, no importa quién haya sido superior. La Champions sigue sin ser matemática, aunque está a punto. 

Puede que el título escogido para el análisis del empate entre Celta y Valencia en Balaídos sea un poco injusto a primera vista, pudiendo parecer con ello que Gonçalo Guedes ha quedado señalado de alguna forma. Nada más lejos de la realidad. Sin embargo, el conjunto che no logró la victoria, en parte, porque esa ligera ansiedad que parece que arrastra de cara a puerta desde hace ya bastantes jornadas. Sólo ha anotado un gol en liga desde la jornada 9 (contra el Deportivo) y uno en Copa (contra el Alavés). Ambos fueron por errores graves de Rubén y Sivera respectivamente. Hasta cierto punto es normal que esté ansioso por aportar en este sentido, pero ya le ha perjudicado en varias ocasiones. Intenta siempre la definición más bonita y complicada. Quiere hacer golazos porque dejó el listón en lo que ocurrió durante la primera vuelta. Le pesa la juventud y la responsabilidad que ha depositado sobre él toda una ciudad como Valencia. Aquí es el centro de atención y “el que debe decidir los partidos”. Desde el principio de la campaña, nadie más parecía tener el peso de ser el diferente. Rodrigo, al final, ha terminado compartiendo esa pesada mochila, por suerte para todos. Ante los celestes volvió a fallar ocasiones en las que, en un futuro, se le va a pedir que haga lo que el resto no puede. Luego asistió fantásticamente a Santi Mina, eso sí. Y acabó en el banquillo, puede que por la carga de minutos que viene acumulando.

Gonçalo Guedes intentó 21 pases y sólo acertó el 57% de los mismos. Intentó 4 regates (el que más del partido) y le salieron 2. Disparó 2 veces y sólo uno fue a puerta. El luso acertó más o menos en la mitad de sus decisiones totales. No estuvo acertado, pero el resto del equipo siguió su estela. El Valencia disparó 17 veces, 7 fueron a puerta y sólo Mina enganchó un buen golpeo. Sergio Álvarez hizo 5 paradas, alguna de mérito. En cambio, el Celta necesitó sólo 3 chuts a puerta para hacer un gol. Los de Unzué buscaron descaradamente la entrada por bandas y el centro al área. Lógico al ser la referencia Maxi Gómez y al no estar Iago Aspas. Realizaron 23 centros y sólo 4 llevaron cierto peligro, entre ellos el gol (al que algunas webs, como WhoScored, cuentan como error de Neto). En la primera mitad, Lato sufrió contra Wass, el propio Maxi e incluso Mallo; Vezo también lo pasó mal contra Pione Sisto. En la segunda, el asunto mejoró. Una segunda parte en la que pudo verse a Vietto cuajar una buena actuación haciendo lo que sabe hacer: explotar espacios, gestionar transiciones y recibir de cara. No sabe ‘ser’ Rodrigo, pero sigue sabiendo aportar cuando el contexto le beneficia. Ferran también salió y, asistido por Luciano, falló un mano a mano. Soler también trató de fusilar hasta en 5 ocasiones, pero falló. A veces no hay más análisis que ése: o la metes o no ganas. Cosas de la juventud, supongo.

 📸 MIGUEL RIOPA/AFP/Getty Images

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