La indiferencia tras la línea de meta (1-0)

El Valencia jugó en la Cerámica siendo ya equipo de Champions League y la indiferencia se hizo palpable, especialmente en la segunda mitad en la que se notó que buscaron más el empate a nada que la victoria. 

Son humanos y también pueden caer en estas cosas, como es normal. La plantilla del Valencia ya sabía que estaba clasificada para la UEFA Champions League de la próxima temporada antes de saltar al Estadio de la Cerámica en Vila-real. Por lo tanto, la jornada 36 de liga no tenía más importancia que un amistoso de pretemporada. Aun así, la primera parte estuvo competida y ambos tuvieron ocasiones para irse con ventaja en el marcador. Parejo fue el jugador que más balones tocó (53) y el que más posesión acumuló (9,3%), pero en lugar de ser Rodrigo el receptor para que el equipo se activase y generase peligro, buscó a Santi Mina en largo. El gallego estuvo bien empujando a los groguets hacia su campo, pero no metió el mano a mano que tuvo. Por su parte, los locales volvieron a circular por el mismo lado que casi todos los rivales: la izquierda. Cheryshev puso en problemas a Rúben Vezo en varias ocasiones. El ruso completó, en los primeros 15 minutos, 2 regates y 2 disparos. Rukavina le ayudó, pero jugando a pierna cambiada consiguió ser menos preciso. Los amarillos llegaron más, pero no llegaron mejor. Lo demuestra el 10-5 en disparos totales y el 2-2 en disparos a puerta. Poca precisión por parte de los dos.

Trigueros y Rodri sumaron 93 pases en la segunda mitad con un 93% y un 98% de precisión respectivamente (infografía), mientras que Parejo bajó a 27 con un 85%. [OPTA/ Valencia C.F.]

Fue obvio lo que ocurrió en la segunda parte. Mientras que el Villarreal siguió su camino, el Valencia se abandonó. “No cabe duda de que tuvo su influencia a nivel competitivo. (…) En el segundo tiempo el Villarreal nos ha dominado. Nos ha faltado tener más el balón para generar más peligro y mover más al rival. No han tenido muchas ocasiones, pero se han encontrado con ese gol a balón parado y les felicito por ello”, explicó Marcelino en la rueda de prensa posterior. Y no le falta razón. Concretamente Parejo, quien suele ser un reflejo del nivel de dominio del conjunto che, bajó a 37 toques y a un 5,7% de posesión. El partido pasó de una posesión igualada a tener el submarino un 60,6% de posesión en la segunda mitad y a dominar Trigueros, Rodrigo Hernández y Jaume Costa el balón. El cómo llegó el gol casi es lo de menos. No sé quién lo dijo hace años, pero tenía razón: “El balón parado es un universo paralelo dentro del propio juego”. No entiende de justicias ni merecimientos, en muchas ocasiones. Seguramente el empate hubiese sido lo más justo, pero unos lo buscaron y otros no tanto. Ésa fue la diferencia. Hay que preguntarse cómo de bien lo ha tenido que hacer el Valencia durante 35 jornadas para poder permitirse, a tres del final, celebrar con cava en el vestuario el regreso a Champions tras una derrota. El colchón era tan grande que era cuestión de tiempo. Buen síntoma para el futuro.

📸 JOSE JORDAN/AFP/Getty Images

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