Y llegó el momento de Fran Villalba

Ha sabido tener paciencia y explotar la burbuja en la que entorno y medios le metieron demasiado pronto. Esta temporada, en manos de Miguel Grau, ha dado su mejor versión como futbolista (casi) profesional. 

Su talento siempre ha estado fuera de toda duda y eso le pasó factura. Ya desde bien entrada su adolescencia, en una época en la que el Valencia anduvo perdido en tierra de nadie y sin proyecto alguno, se le tachó como el sucesor de David Silva, como el heredero de los siempre talentosos mediapuntas que han pisado Mestalla en este siglo. Uno de los mayores errores de la historia de la entidad aún era reciente. Isco es uno de los mejores futbolistas del mundo y nadie le dio una oportunidad aquí. Fran Villalba debía ser ejemplo de lo contrario. Medios y entorno le encumbraron cuando aún no era ni mayor de edad. Pero no estaba preparado, ni mental ni físicamente, para afrontar el reto de atraer la luz de los focos. El proceso de madurez requiere de estabilidad, tranquilidad y confianza. Algo que nadie le dio hasta esta temporada, donde todos los factores han confluido por fin. Aquel chaval que llegó a incorporarse al Barcelona hace muchos años ya está preparado para dar el siguiente paso y dejar atrás la Segunda División ‘B’.

Tenía diecisiete años y su enorme calidad contrastaba con su cara de niño y su físico, todavía por desarrollar. “¿Y qué físico tenían Iniesta, Messi o Neymar?”, replicaba en privado Neville. Lo tenía claro. El jugador tardó poco tiempo en dar muestras de su potencial. Sin embargo, tras la salida de Gary, Villalba fue víctima de la ausencia de un modelo. Detrás de la ‘apuesta’ por la joya de la Academia no había nada.

Andreu Alberola (Superdeporte, mayo 2018)

El salto físico, clave para explotar sus cualidades

Si un defecto pasajero se le intuía rápido a Villalba era su débil físico. Su adaptación al balompié de élite pasaba por fortalecer y aumentar la musculatura, algo que llega con el crecimiento y el paso del tiempo. Con ello, su trabajo defensivo era insuficiente y su aportación ofensiva (con poca continuidad) no compensaba. A sus 20 años, todo ha cambiado. Su cuerpo ha evolucionado gracias a su trabajo en el gimnasio. Aguanta mejor el choque y su potencia ha aumentado en todos los sentidos, lo cual le ayuda a desarrollar sus virtudes en plenitud. Hablamos de un mediapunta ágil y de naturaleza creativa al que le gusta jugar con el balón en los pies. Tiene buena conducción en cortas distancias y, hasta hace nada, daba la sensación de que le sobraba un toque y le faltaba velocidad, cosa que también parece haber mejorado. Domina el tempo, tiene un buen último pase y domina el regate corto a la perfección. Sus últimos 6 meses con Miguel Grau, en especial las últimas 10 jornadas, ha explotado su llegada y ha hecho 4 goles.

Curiosamente, su salto se ha producido jugando fuera de su posición. Con Lubo Penev alternó la banda derecha y otras posiciones centradas; con Grau ha monopolizado la banda izquierda durante la mayoría del tiempo. Éste es un dilema por el que van a tener que pasar muchos futbolistas de la Academia, ya que el club ya decidido instaurar el 4-4-2 (o similares) como sistema troncal y, en dicho sistema, no caben los ’10’ más puros, quienes tendrán que adaptarse a otros lugares si quieren tener un hueco en la primera plantilla. Tenemos también el caso de Kangin Lee: subió al Valencia Mestalla y lo pusieron en banda, pero no funcionó y ahora ejerce de segundo punta (con algo menos de influencia en la construcción). Villalba ha pasado por las tres posiciones y finalmente ha sabido reinventarse en la izquierda, aunque para ello ha desplazado a Sito o Álex Blanco a otros sitios. “Villalba no ha renacido, ni siquiera su explosión se debe a un proceso de madurez, que lo ha habido. Por primera vez en mucho tiempo el futbolista ha tenido un mínimo de confianza del club. Si hasta hace meses la postura del Valencia era indiferente a su respecto, ahora cautiva a Alemany y Longoria… Ha cambiado la opinión de todos a fuerza de determinación”, explicaba Alberola (Superdeporte). Ahora toca decidir cuál es el siguiente paso del proceso.

Fotografía: Valencia Club de Fútbol

Perfil realizado con la colaboración fundamental de Rubén Alvir, entrenador nacional de fútbol y seguidor habitual de las categorías inferiores del Valencia.

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