Batshuayi y el domino del área grande

El Valencia ha conseguido a una de las mejores oportunidades que ofrecía el mercado para reforzar la delantera. Batshuayi estaba para ser titular en el Chelsea, pero por alguna extraña razón, Sarri no opina igual.

Sólo Maurizio Sarri sabrá por qué Morata y Giroud están por delante en la rotación. Sus razones tendrá y seguramente estén cargadas de motivos válidos. Pero lo cierto es que, como poco, resulta extraño que Michy Batshuayi sea hoy delantero del Valencia y tenga una opción de compra relativamente asequible para el próximo verano. Su última media campaña (se fue cedido en enero) demuestra que está perfectamente preparado para ser el delantero de un equipo importante. Fue indiscutible en el Borussia Dortmund tras la salida de Aubameyang e hizo 9 goles en 14 partidos (Bundesliga y Europa League). Un argumento principal sobre quien apoyar el juego del BVB, un protagonista. El proceso de Batshuayi está en su fase final. A sus 25 años no tiene tan lejos su techo: en su última temporada en Marsella hizo 23 goles y dio 10 asistencias jugándolo todo. Ha hecho goles hasta cuando apenas ha jugado en Londres. Es un seguro en estas lides, cosa que le hacía falta al conjunto che. Asegurarse una cuota elevada de goles por temporada es uno de los mínimos exigibles para seguir arriba. Hoy el Valencia tiene más gol que ayer.

Un multiusos para subir un escalón

Las mejores virtudes de Batshuayi son un poco difusas y generan debate entorno a él. Es capaz de adaptarse a casi todo a un nivel notable y no se le ven grandes defectos. Es un delantero centro muy inteligente, que destaca por acertar siempre en el dónde, en el cuándo y en el cómo. Generalmente, cuanto más rápido se desarrolle la acción, mejor para él. Escribió Irati Prat (scouter y especialista en fútbol belga) que su crecimiento fuera del área es gracias a la etapa que pasó con Bielsa en Marsella. “Aprendió a sobrevivir fuera del área sin necesidad de apoyo y sistematizó movimientos que a posteriori usaría en su juego. Entendía el juego y lo aprovechaba. Participaba como si fuese un creador más“. Sin embargo, donde -en teoría- va a marcar diferencias va a ser dentro del área. Aparece con oportunismo y le cuesta perdonar. Se defiende en cualquier tipo de remate y vive atento a los rebotes. Sabe siempre cómo colocar el pie, tanto para el remate como para la descarga de espaldasUnderground Football recogió una afirmación interesante al respecto: “Soy muy estricto conmigo mismo. En el entrenamiento me coloco frente a la portería para finalizar en cuando el entrenador me da permiso. Necesito repetir mis disparos durante la semana, igual que un jugador de baloncesto“, explicó el belga para Le Journal du Dimanche (2016).

Técnicamente no destaca por encima del resto. No es un experto en la conducción o en el regate, por lo que fuera de su territorio siempre va a necesitar ayuda. Sólo podrá resolver partidos cuando el equipo sea capaz de darle el balón lo más cerca del área posible. “Su falta de finura en conducciones o controles se ve tremendamente compensada con su tacto para moverse“, explica David de la Peña en Ecos del Balón. Y esto en las proximidades del área puede solucionar situaciones complicadas. Los desmarques cortos, los movimientos de arrastre, los apoyos con y sin balón,… Todo esto son cosas que Michy Batshuayi puede darle a Marcelino. Pero sobre todo aportará gol. No deja de ser su principal labor. “Siempre está en el lugar y en el momento adecuado. Creo que luce más como un finalizador clásico que otra cosa. Está más cómodo cuanto más tiempo esté en el área”, argumenta Shark Gutiérrez (especialista en fútbol alemán) sobre el ariete.

Rodrigo-Batshuayi, ¿tan bueno como suena?

La mayor duda que se plantea ahora mismo es cómo mezclará el de origen congoleño con el eje ofensivo del equipo. Todo gira alrededor de Rodrigo porque Rodrigo lo hace girar todo y Batshuayi también deberá intentar adaptarse a esto. A día de hoy, el mejor rendimiento del hispano-brasileño seguramente haya sido con Zaza. No hablo de números, sino de cómo complementan ambos. Al ser dos jugadores con roles claramente definidos, cada uno conocía su función (un segundo punta junto a una referencia clara) y la ejercían en paralelo. Michy es más similar a Mina que al italiano, aunque subiendo casi todas las prestaciones un par de escalones y aumentado el rango de daño: mientras que al gallego le podemos considerar un gran rematador en el área pequeña, el belga domina mucho más el área grande. “A mí me da la sensación de que interviene menos de lo que debiera“, agrega Shark Gutiérrez. “Con la velocidad y la coralidad que exige Marcelino, Batshuayi va a tener que intervenir más veces fuera del área, por ejemplo con desmarques entre central y lateral para arrastrar y dejarle el espacio a jugadores de segunda línea”, concreta. “Rodrigo y Batshuayi, en ese sentido, pueden formar una dupla que gestione un sinfín de espacio con sus movimientos de apoyo -el belga tiene buena lectura ahí aunque sus contactos sean mucho más simples- y de ruptura -donde cualquiera de los dos puede aprovechar la capacidad de pase al hueco de los centrocampistas, especialmente de Dani Parejo-“, añadía De la Peña en su artículo para Ecos. El tiempo dirá, pero el croquis previo no pinta nada mal.

📸 Christof Koepsel/Bongarts/Getty Images

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